Facultad de Ciencias Naturales y Exactas

Slider
Miércoles, 18 Octubre 2017 10:15

Psocópteros de Colombia, pequeños descubrimientos que inmortalizan la historia

42 nuevas especies descubiertas y descritas por investigadores de la Universidad del Valle rinden honor a los grupos étnicos, personalidades y regiones colombianas.

 

Triplocania bicornuta
Triplocania bicornuta

Los Psocópteros son pequeños insectos de cuerpo blando que miden entre 3 y 5 milímetros de largo, los hay de colores grisáceos, marrones oscuros o amarillentos, tienen antenas largas y dos pares de alas membranosas y transparentes (aunque algunas especies carecen de ellas), y aunque pueden volar y su apariencia se asemeja a la de un zancudo, son seres estacionarios que nada tienen que ver con el temido Aedes.


Lea también: Zancudos, pequeños transmisores de enfermedades


Se conocen comúnmente como piojos de los libros o piojos de las cortezas de los árboles, están emparentados con ectoparásitos de aves y mamíferos aunque la mayoría vive de manera libre en ambientes naturales o domésticos, habitan en troncos y piedras donde hay presencia de líquenes y musgos.

A pesar de su tamaño son muy apetecidos por arañas, hormigas e insectos depredadores, así como también escorpiones y seudoescorpiones (arañas y escorpiones no son insectos), por eso para sobrevivir se han convertido en maestros del camuflaje, pasar desapercibidos es una de sus peculiaridades; sin embargo, un grupo de investigadores de la Universidad del Valle tiene “el ojo entrenado” para detectarlos, y con razón, pues son especies poco estudiadas en el país: a nivel nacional, en un género (grupo de especies estrechamente relacionadas evolutivamente) investigado recientemente solo había registro de una especie descrita de Colombia* aunque posteriormente se le adicionaran otros cinco registros** de especies conocidas también en países vecinos. Este género (Triplocania) es de distribución casi exclusivamente Neotropical y hasta este año solo se conocían 48 especies.

* Especie descrita: especie nueva (usualmente recién descubierta) a la que se le hace una caracterización de manera formal y clara, en la que se detallan sus diferencias o similitudes con otras especies.  En las descripciones se emplean fotografías o ilustraciones para mostrar sus particularidades. Si una especie nueva no es descrita no es reconocida por la comunidad científica como tal.

**Registro: Especie encontrada en determinado lugar y cuya descripción ya existe. En las colecciones biológicas se deja constancia del lugar donde fue colectado el espécimen.



Pequeños descubrimientos, grandes aportes


ZootaxaPortadaUn equipo de investigadores del Departamento de Biología de la Universidad del Valle (de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas) acaba de publicar en el Journal Zootaxa (revista científica arbitrada, especializada en trabajos de taxonomía zoológica) un artículo de 113 páginas de extensión, donde describen rigurosamente 42 especies de Psocópteros nuevas para la ciencia.

Los investigadores encontraron 46 especies, de las cuales se sabe que, hasta la fecha, 40 habitan únicamente en territorio Colombiano. Del total de especies que habitan Colombia (47) tan solo 7 comparten territorio con países limítrofes: 3 con Brasil, 1 con Venezuela, 2 con Ecuador y 1 con Ecuador y Brasil.

“Se puede esperar que algunas (especies) se encuentren en Ecuador, Venezuela, o Brasil pues se comparte territorio con estos países, y justamente algunas especies están próximas a estas áreas limítrofes. Lo cierto es que los psócidos presentan poca movilidad, comparada con otros insectos, de manera que es esperable que haya muchas áreas de endemismos para estos animales” explica el profesor Ranulfo González, líder del equipo investigador.


Es la primera vez que en el país se publica un número tan grande de especies nuevas, con alrededor de 60 planchas (imágenes donde se aprecia su cabeza, alas, terminalia abdominal y aparato genital).

Esta publicación tiene más que contentos a los investigadores pues, en cifras, su aporte equivale a más del 33% de especies descubiertas a nivel mundial, el 46.6% de especies del trópico y más del 97,8% de especies descubiertas a nivel nacional (antes de esta publicación solo se conocían 5 especies en el país, de las cuales solo 1 es endémica (Triplocania colombiana).


Lea también: Biodiversidad colombiana, patrimonio que Univalle ayuda a conservar


El equipo investigador está conformado por el profesor Ranulfo González, líder del Grupo de Investigaciones Entomológicas - GIE (Categoría A1); la profesora Nancy Carrejo, directora del programa académico de Biología (Univalle), el profesor Alfonso N. García Aldrete, del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México y varios estudiantes de pregrado y maestría de la Universidad del Valle, algunos ya egresados***.

El profesor González señala que “Este es un trabajo que tiene alrededor de 4 años de estarse forjando entre expediciones y un muy riguroso trabajo de laboratorio, además de los problemas de financiación que tuvimos que afrontar y las dificultades de orden público que impedían acceder a algunos lugares”.

Entre las especies recolectadas hay ejemplares de los departamentos de Risaralda (SFF Otún Quimbaya, RN Río Negro), Cundinamarca (RN Chicaque), Amazonas, Caquetá (San Vicente del Caguán y Belén de Los Andaquíes), Cauca (PNN Munchique y PNN Gorgona), Caldas, Chocó (PNN los Katíos), Huila (PNN Cueva de Los Guacharos), Magdalena (PNN Tayrona), Meta, Norte de Santander (PNN Tamá), Putumayo (PNN La Paya, Mocoa y Puerto Asís), Valle del Cauca (PNN Farallones, RN Pericos), así como también ejemplares del Instituto Humboldt, en Boyacá,  que aún no había sido identificado.

*** Cristian Román-Palacios, Oscar Sáenz, Julián Alexander Mendivil, Nadia R. Calderón-Martínez, Cynthia Saldaña, Jeferson Panche, Stephania Sandoval, Fabio Sarria y Andrés Felipe Vinasco Mondragón.


Lea también: Descubriendo la biodiversidad colombiana


Del genero estudiado, Triplocania, se recolectaron 475 especímenes, de los cuales 83 fueron disectados y sus partes (cabeza, patas, alas y genitales) montadas en placas según procedimientos estandarizados para luego ser revisadas en el microscopio. Los ejemplares estudiados serán depositados en el Museo Entomológico de la Universidad del Valle – MUSENUV y en el Instituto Alexander von Humboldt de Villa de Leyva, Boyacá.



¿Cómo se descubre un psocóptero?
Asociados a las cortezas de los árboles y mimetizados con los colores de su entorno, los psocópteros no son fáciles de ver a simple vista. Para hallarlos el equipo investigador emplea varios métodos:


1-Selección del lugar: aunque se escoge un área natural, con bosques relativamente bien conservados, hay que tener en cuenta factores como la accesibilidad del terreno, las condiciones de seguridad (orden público) y hasta la fase lunar.

“Hay terrenos a los que no podíamos entrar por cuestiones de orden público, zonas donde la biodiversidad que existe es desconocida porque no se podía entrar, ahora con el proceso de paz tenemos acceso a algunas de estas áreas; es una cosa contradictoria porque donde había grupos armados la biodiversidad se conserva” manifiesta el profesor González, y continúa: “Eso tiene de contradictorio el proceso de paz en cuanto lo ambiental, que podría haber consecuencias negativas porque quedan vulnerables muchas zonas que no tienen protección, probablemente serán zonas donde se deforeste para expandir fronteras agrícolas y ganaderas”.


2-Selección del método de recolecta: Para recolectar los pequeños psocópteros el equipo del profesor Ranulfo usa varios métodos y herramientas, algunas creadas en la misma universidad.

La “búsqueda tradicional” implica el uso de carpetas recolectoras, las cuales se ponen junto al tronco de los árboles y con una brocha se empieza a barrer la corteza, luego se revisa el material de la carpeta para seleccionar los insectos que han caído en ella.

Pero al ser presa fácil de los depredadores los psocópteros suben por la corteza hasta la parte alta de los árboles. Ahí, en el dosel, a 20-30 metros de altura, es donde el equipo de investigadores ha capturado más especímenes, para ello usan trampas de luz diseñadas por los mismos entomólogos de la universidad, por eso las expediciones se realizan cuando la luna se encuentra en su fase menguante, para que la luz de las trampas no compita con la luna llena y se pueda hacer una recolecta más rica y abundante.

“El método de estudio de dosel es único, con él estamos encontrando cosas que de otra forma pasarían desapercibidas si nos limitamos a coger lo que está abajo en el tronco del árbol” explica el profesor González, y continúa “México y Brasil llevan trabajando en el conocimiento de psócidos mas de 40 años y nosotros en solo 5 estamos por superarlos en número de especies gracias a nuestros métodos y a un trabajo de muestreo intenso”.

trampa de luz univalluna                     lanzador de cuerdas
Trampa de luz (diseño Hecho en Univalle)   Lanzador de cuerdas a ramas altas



3-Identificación: Una vez recolectado el psocóptero viene un trabajo intenso de laboratorio (este trabajo aplica para cualquier especie animal) para hacer que este sea preservado adecuadamente y sirva como material de estudio:

Comparación. El equipo pasa largas horas revisando las colecciones de referencia locales e internacionales para poder determinar si lo que han capturado es una especie nueva u otra ya conocida, para ello disectan el psocóptero y valiéndose de un microscopio comparan sus partes con las depositadas en colecciones y registradas en el material bibliográfico (descripciones originales presentadas en diversas revistas con rigor científico), revisan detalles específicos como la forma y venación de las alas, la cabeza y especialmente los genitales de machos  y hembras, entre otros.

Si el ejemplar ya está descrito entonces se registra con sus coordenadas respectivas: datos de localidad, fecha de recolecta, y demás información requerida por el Sistema de Información de la Biodiversidad. Pero cuando el insecto no coincide con la descripción de ninguna especie  conocida, se suscita una nueva emoción, pues están ante la posible presencia de una especie nueva, un nuevo descubrimiento.

Descripción. Con los ojos puestos en el nuevo hallazgo empieza otra etapa del trabajo, una que implica, además de horas de microscopio para hacer la descripción de sus partes, horas de dibujo. Armados de software para dibujo vectorial y tabletas digitalizadoras, los biólogos se convierten en dibujantes para detallar al máximo nivel las imágenes que previamente han extraído del microscopio a través de fotografías y observaciones directas.


 Detalle alas Triplocania Calima
 Detalle de alas de Triplocania Calima

El cuello de botella para la publicación está en la realización de los esquemas, dice el profesor González, pues requieren que el insecto sea dibujado con el mayor detalle posible. Anteriormente el dibujo era en blanco y negro pero ahora los investigadores están incorporando color para que futuros científicos tengan una mejor información al momento de estudiar y comparar las especies. “La fotografía permite tener la imagen proporcional pero hay que estudiarla porque en la foto salen algunas membranas que no hacen parte de esa estructura, entonces hay que hacer el dibujo cuidando los detalles”.

Asignación del nombre. Cuando una especie es descubierta, quien la describe debe nombrarla, para ello es libre de elegir el nombre y explicar por qué lo eligió siempre que tenga en cuenta el código internacional de nomenclatura zoológica, que da las pautas sobre cómo se deben poner los nombres de las especies nuevas, siempre evitando al máximo que se presenten casos de sinonimias y homonimias. El comité editorial de las revistas se encarga de revisar que la descripción y los nombres se acojan a estas normas, establecidas para los zoólogos desde hace más de 100 años.

Para el profesor Ranulfo González los psocópteros descubiertos ofrecen la oportunidad de reivindicar e inmortalizar los nombres de grupos étnicos de Colombia, así como personalidades y localidades o regiones donde fueron encontradas las nuevas especies. Aunque suene raro, la “inmortalidad de los nombres” si se puede dar en la práctica. Desde Linneo (año 1758) se acepta que los nombres científicos de las especies están conformados por dos nombres, el genérico y el específico, siendo el genérico el que agrupa las especies más estrechamente relacionadas.

Para el caso de estas nuevas especies (y la ya conocida) el género que las agrupa es Triplocania. Según el Código, una vez estudiado y puesto el nombre específico, latinizado o dado por aposición a otro nombre,  NO podrá ser cambiado ni siquiera por quién lo asignó, es una manera práctica de dar estabilidad y universalidad a los nombres científicos de los animales. No ocurre lo mismo con los nombres genéricos, porque si estudios posteriores indican que se debe cambiar o asignar un nuevo nombre, se puede hacer.

“El nombre especifico válido es el primero que se asigne a una especie (principio de prioridad), por eso es importante escogerlo bien. Yo con mucho gusto asigno Triplocania garciamarquezi para darle relevancia a un escritor nuestro, o dar un nombre en honor al Parque Natural Tamá: Triplocania tamaensis, lo mismo que en honor a grupos étnicos nuestros, por eso es que tenemos especies nombradas en reconocimiento a los Emberas, Katios, Caribes, Yanaconas, Chocó, Cogui, los Tinigua, que ya no existen, lo cual es una historia triste, porque la violencia lo borro del mapa. Sixto Muñoz fue el último ser vivo de esa etnia, a él le dedicamos una especie en otra publicación* y en ese caso es Euplocania sixtoi”. Explica el profesor González.

*Cinco nuevas especies de psocópteros del género Euplocania, publicadas en el journal ZooKeys (711:81-101 2017): Five new species of the genus Euplocania Enderlein (Psocodea, ‘Psocoptera’, Psocomorpha, Ptiloneuridae) from Colombia. En esta publicación se hace también una dedicación a la Cacica Gaitana.




Triplocania garciamarquezi

 

Plancha de Triplocania garciamarquezi




Colombia, paraíso de vida por descubrir

 

mapas
Zootaxa 4336(1): 108/113

La biodiversidad del país la dibujan los biólogos, ellos con sus diferentes habilidades adquiridas fungen también como historiadores, expedicionarios, lingüistas y artistas, pero su trabajo nunca termina, pues una investigación siempre es el punto de partida para otra.

Según el “mapa de recolectas de psocópteros” es posible que muchas de las especies descubiertas se hayan irradiado desde la Amazonía hacia la parte andina del país. Ese es uno de los trabajos pendientes que tienen los investigadores, además de otros artículos que tienen en el tintero, donde describen otras especies.

Para poder investigar estos aspectos taxonómicos es importante tener colecciones biológicas de referencia que son clave para las comparaciones morfológicas, pero alimentar las colecciones requiere de muestreos, estos a su vez se hacen gracias a la financiación de proyectos de investigación, situación paradójica: cuando por fin hay luz verde al acceso de muchas zonas antes vetadas por el conflicto, se experimenta una reducción sistemática en la financiación de la ciencia.

La presentación de estas 42 nuevas especies de psocópteros eleva el número de especies descritas de Triplocania a 90, pero apenas representa un pequeño porcentaje de la biodiversidad de psócidos del país, pues solo se muestrearon 10 de los 32 departamentos que componen nuestra geografía. “Gracias a este estudio Colombia ahora es el país con mayor riqueza de especies, comparable con la casi totalidad de lo que era reportado antes para toda Suramérica, el cual ahora pasaría a tener más de 1000 especies” Manifiesta el profesor González.

Estamos tratando de superar la falta de conocimiento de la biodiversidad y esto podría ser un ejemplo de lo que se desconoce, continúa el profesor González, y afirma: “En cuestión de pocos años hemos podido mostrar que lo conocido es poco más del 10% (de especies de psócidos), más del 80% de lo que tenemos está sin estudio. Pero si uno no se sienta a hacer las descripciones y hacer los esquemas ahí se queda el cuento. Por eso hay que hacer la tarea,  una especie puede estar en el museo, y ser nueva, pero si no se publica es como si no existiera”.