Facultad de Ciencias Naturales y Exactas

Miércoles, 03 Enero 2018 13:51

El papel del hombre en los procesos evolutivos de otras especies

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Homo sapiens, así es como se denomina la especie a la que pertenecemos desde hace 250.000 años, aproximadamente. Nuestro actual “diseño” tardó miles de años en desarrollarse para permitir al Homo sapiens adaptarse a nuevas y diversas condiciones ambientales sin extinguirse en el intento.

Cuando nuestra especie se originó existían otras de aspecto humano, como los neandertales; sin embargo, nuestros parientes más cercanos se extinguieron bajo distintas circunstancias. La explicación a esto radica en que los “humanos modernos” parecían tener una mayor habilidad para innovar y adaptarse, además de disponer de un número mayor de alternativas de solución a los problemas. El paleontólogo y profesor Jean-Jacques Hublin de la Sociedad Max Planck dijo a la BBC que incluso nuestro comportamiento, o las circunstancias en que vivimos, pueden cambiar nuestra constitución genética.

La extinción hace parte de la evolución, es algo que ha sucedido de manera natural por millones de años, una especie se extingue mientras otras surgen, evolucionan, se adaptan al medio y sus cambios; sin embargo, diferentes estudios científicos demuestran que los fenómenos antropogénicos interfieren en las dinámicas evolutivas de otras especies, en muchas ocasiones de manera perjudicial. Hemos puesto a prueba la capacidad de supervivencia de varias especies, pero muchas de ellas no alcanzaron a adaptarse y ahora están extintas.

landscape 2806202 1920Los cambios ambientales que surten del crecimiento vertiginoso de la actividad humana (Ej. deforestación y contaminación, ingredientes clave en el cambio climático) alteran el ritmo evolutivo de las especies. El cambio climático se considera una de las cinco presiones principales que impulsan la pérdida de la biodiversidad en el mundo, junto con la pérdida de hábitats, la sobreexplotación, la contaminación y las especies invasoras.

 

 

La fragmentación de los hábitats

La fragmentación de un hábitat es el proceso por el cual una extensión de terreno es “reducida” a varios parches más pequeños, aislados entre sí, con propiedades diferentes a las del hábitat original.

“El hombre lo que en realidad ha hecho es convertirse en un factor de estrés adicional. Las especies naturalmente estamos cambiando, es algo innato, sin embargo dependiendo de los tiempos generacionales los cambios evolutivos pueden suceder en periodos de tiempo más cortos o más largos. Hay especies que  han cambiado muy poco en millones de años, otras han cambiado mucho más rápido. En realidad el impacto del hombre ha sido notable porque causamos grandes cambios sobre el entorno, especialmente en el clima y eso evidentemente altera todos los procesos, y como si fuera poco causamos aislamiento genético cuando fragmentamos el hábitat de las especies”  Explica José Tavera, docente de biología evolutiva de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad del Valle.

Si bien la fragmentación puede resultar de sucesos naturales o geológicos, la causa más frecuente  y extendida  es la intensificación del uso de la tierra por parte del ser humano, usualmente por la expansión de las fronteras agrícolas y ganaderas, la silvicultura intensiva, la expansión urbanística, los procesos de industrialización y los fenómenos de expansión de vías de comunicación.

 

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Foto: David Velásquez, Ángela M. González y Wilmar Bolívar-G. Grupo de Investigación en Ecología Animal.

 

 

 

El profesor José Tavera explica que la ampliación de las redes de carreteras es una causa importante de la fragmentación, no precisamente por la pérdida de superficie neta sino por la ruptura en el funcionamiento del conjunto del territorio. “Una especie se mueve libremente por un ambiente y de repente llega el hombre y construye una carretera;  eso es una barrera que la especie no tenía antes y puede resultar bastante drástica.”

Para que una población permanezca sana debe haber suficiente variabilidad genética, proveniente de la conexión reproductiva entre los individuos de la población. Entre mayor sea la variabilidad mayor será el potencial genético de la especie para responder antes factores de estrés. Un ejemplo común de este fenómeno según Tavera es el de los insectos. Ejemplo: con un insecticida se puede eliminar hasta un 80% de una población de mosquitos, pero queda un 20% que por causas naturales son resistentes y ese 20% puede restablecer la población. Cuando se fragmenta una gran población de una especie en poblaciones más pequeñas aisladas entre sí se interrumpe el flujo genético, dejando así a los individuos de estas pequeñas poblaciones sin la posibilidad de acceder a todo el pool genético de su especie sino apenas al grupo que se encuentra más cercano.

MorphosEl efecto cuello de botella -como se le conoce a la reducción drástica del tamaño de una población- puede tener como consecuencia, además de la posible extinción del grupo, que los ejemplares de las generaciones posteriores al fenómeno presenten una escasa variabilidad genética y por ende un menor potencial evolutivo. En otros casos, también como consecuencia del efecto cuello de botella, los individuos de una población son más propensos a reproducirse entre parientes muy cercanos, lo que podría implicar un deterioro en el material genético de la especie.

 

Además de la reproducción, otras dinámicas ecológicas, como la alimentación, suelen verse afectadas por la fragmentación de los hábitats. Hay casos en que las especies pueden quedar separadas de su fuente principal o preferida de alimento. “Si a una especie tenia preferencias alimenticias por algún recurso disponible en una porción específica de un hábitat y luego cambias ese ecosistema vas a hacer que esa especie o se adapte o se extinga, no muchas tienen la capacidad de resistir a un deterioro ecológico tan grande, por ejemplo,  como el de pasar de un bosque bien desarrollado a un sembradío de palma de cera.“ afirmó Tavera.

Liliana Dávalos, bióloga de la Universidad del Valle y  docente asociada de la Universidad Stony Brook en Nueva York advierte que el aumento de la actividad del hombre en ciertas áreas no sólo puede reducir el número de especies como consecuencia de una escasa variabilidad genética sino que también puede acelerar la extinción por procesos como la caza o la deforestación.

Según indicó el profesor del Instituto de Ciencias Biológicas y Ambientales de la Universidad de Aberdeen Justin Travis en su artículo titulado Cambio Climático y Destrucción del Hábitat: un cóctel antropogénico mortal;las poblaciones que se hallan en áreas de expansión restringidas pueden ser más susceptibles ante eventos naturales extremos producto del cambio climático que aquellas que cuentan con un área de expansión más amplia. Cuando la restricción del espacio no permite que ciertas especies escapen de las condiciones desfavorables como estrategia de supervivencia, la interacción entre el cambio climático y la pérdida de hábitat podría ser desastrosa.

El Amazonas en riesgo

Pese a que durante el 2015 en la Cumbre de Cambio Climático de París Colombia fue uno de los países que se comprometió a reducir a cero la deforestación en el Amazonas, en las áreas de influencia de las carreteras y trochas que parten desde la cabecera municipal del Guaviare existen terrenos intervenidos donde los bosques han sido sustituidos por diversos cultivos o por pastos. “Aunque la red vial es de 10 metros de ancho, generaría un esquema de colonización que ya se está viendo” comentó César Meléndez, director de la Corporación del Norte y Oriente Amazónico al diario El Espectador (5 Feb. 2017). Funcionarios de esta entidad afirmaron, al mismo medio, haberse vistos obligados a intervenir, en 2016, en la construcción de uno de los tramos por tratarse de una zona de reserva forestal, colmada de bosques primarios, humedales y nacimientos de agua que suplen los acueductos de San José del Guaviare.

“Es muy difícil decirle a un gobernante o a la gente que mide el desarrollo por cosas como obras, trabajo, oportunidades o movilidad, que no hagan una carretera porque por ahí pasa un animal. Si ya las obras “van porque van” hay corredores que se pueden hacer.  Hay por ejemplo puentes en EEUU sobre las avenidas que son corredores verdes, puentes diseñados para que las especies puedan moverse de un lado al otro de la carretera, eso obviamente requiere estudios, hay lugares más sensibles que otros, lugares donde la fauna tiene rutas naturales de migración y eso sería lo ideal.” Explicó el profesor José Tavera.

 

bosque fragmentado

 

La Profesora Liliana Dávalos afirmó durante el VI Simposio Colombiano de Biología Evolutiva, que en el país se ha protegido nominalmente un gran territorio; sin embargo hace hincapié en que el área protegida por la ley segunda, que dicta normas sobre economía forestal de la Nación y conservación de recursos naturales renovables y que se encuentra protegida únicamente dentro de la formalidad  “En el país eso está carcomido por la realidad de la gente que hace uso del suelo y esto es lo que tenemos que cambiar (...) declarar área protegida una zona no es la única herramienta que existe, ni puede ser la única porque todas las áreas no pueden ser protegidas; debe haber una forma de que los corredores persistan.”

Los corredores de vida silvestre que coinciden en mencionar los profesores Tavera y Dávalos son regiones que conectan áreas protegidas como parques nacionales, reservas naturales o remanentes de ecosistemas originales de diferentes poblaciones de animales que, sin ellos, se verían separados por actividades humanas como la agricultura o la construcción de infraestructura. Su objetivo es permitir a los animales encontrar vías para desplazarse entre las diferentes "islas" protegidas sin exponerse a peligros potencialmente fatales; con el fin de evitar la reducción en la diversidad genética que caracteriza a las poblaciones aisladas y que naturalmente recorren grandes distancias no sólo para reproducirse sino también para cazar, hacer vida social o marcar su territorio.

Al respecto la profesora Dávalos concluye “Al reducir el área se reducen el número de especies, es un patrón universal  que vemos aumentado por la actividad del hombre y esto acelerado por la extinción por cacería, o por quemas. Podemos evitar un escenario muy trágico sí la historia es nuestra guía. La única frontera paralela que conocemos es la de EEUU (alusión al ferrocarril que atraviesa el país de costa a costa) si interpretamos esto como guía del pasado hasta el presente podemos decir que puede ocurrir, pero también que lo podemos evitar si protegemos los corredores”.

El profesor Kevin Crooks del Departamento de Pesca, Vida Silvestre y Biología de la Conservación de la Universidad de Colorado, en un estudio publicado en la revista especializada Proceedings of the National Academy of Sciences, explica cómo la fragmentación del hábitat contribuye al riesgo de extinción de los mamíferos. Usando modelos de alta resolución Crooks y su equipo examinaron el grado de fragmentación del hábitat de más de 4.000 especies de mamíferos terrestres en el mundo y su relación con el riesgo de extinción según la Lista Roja de la Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Con estos resultados los investigadores produjeron mapas mundiales con los que se podrían evaluar amenazas de extinción y establecer prioridades de conservación global.

Dado que la movilidad, la actividad económica, el desarrollo agrícola y la urbanización seguirán cambiando el paisaje y reduciendo la cohesión espacial del hábitat para las especies, expertos hacen un llamado a encontrar soluciones para adaptar los paisajes fragmentados que bloquean las respuestas de la población al cambio climático.

 

Ecoductos puentes para animales"Los resultados del estudio justifican intensificar los esfuerzos para proteger parches de hábitat remanentes, así como para restablecer la conectividad a paisajes fragmentados a través de herramientas de conservación tales como corredores de vida silvestre y vínculos de hábitat", concluyó Crooks.

Existen muchos factores que determinan la habitabilidad de un corredor y lo atractivo que resultará para los animales que por él transitan: el tipo de terreno, la cubierta vegetativa, la topografía, la presencia de alimento y guaridas, la presencia de barreras físicas de diferentes tipos, y por supuesto, la presencia o cercanía de asentamientos humanos. Cada corredor necesita ser diseñado teniendo en mente la dinámica de los individuos, y el movimiento de las poblaciones locales.