Facultad de Ciencias Naturales y Exactas

Jueves, 17 Diciembre 2015 13:39

¿Doctores para qué?

La importancia de contar con investigadores en la industria colombiana

Publicado: 17 de Diciembre de 2015

En Colombia solemos llamar doctor, de manera coloquial, a los médicos, abogados, políticos o cualquier persona que desempeñe un cargo importante en alguna institución pública o privada; y aunque el lenguaje termina legitimando el uso de los términos, un doctor es alguien que ha hecho una investigación propia y original (tesis doctoral) y ha obtenido con ella el grado universitario más alto, titulándose como doctor/a.

Un doctor (Ph.D) es alguien con capacidad para realizar investigaciones de manera independiente, adelantar proyectos de innovación y desarrollo, y ejercer como docente, con capacidad para asesorar y dirigir estudiantes de maestría y doctorado.

Durante su carrera los doctores tienen un ciclo de formación y uno de investigación, desarrollando nuevas capacidades para el avance de sus investigaciones. Ambas etapas le entregan las competencias necesarias para crear y descubrir nuevos procesos, especies o materiales para la ciencia, convirtiéndose así en un importante generador de conocimiento para su país.

Industria y Universidad

Hace 5 años Colombia tenía un déficit enorme de doctores, eso impedía contar con capital humano de alta formación. A la fecha, gracias al plan decenal de educación 2006-2016 y el apoyo de Colciencias, el número de doctores ha aumentado, pero a la industria colombiana le falta invertir en investigación para poder vincular al creciente número de doctorados que pretende tener el país (3.600 en el 2019, según Colciencias1), y sólo hasta ahora algunas empresas empiezan a reconocer la importancia de hacer investigación y desarrollo.

“A pesar del esfuerzo realizado por algunas industrias en general, la industria en Colombia no ha evolucionado en ese sentido, no hace investigación. Cuando necesitan solucionar un problema particular llaman a un experto de otro país; eso les cuesta menos que tener un doctor de planta y arreglan el problema, pero no están desarrollando algo nuevo”, dice Efraín Solarte Rodríguez, docente del Departamento de Física de la Universidad del Valle.

La falta de trabajo mancomunado entre la industria y las universidades, en donde se tracen líneas de investigación académicas que a su vez respondan a las necesidades específicas de las compañías, tiene una relación directa con el bajo número de doctores vinculados en las empresas.

José Nayith Botín, Químico de la Universidad del Valle y director de Investigación y Desarrollo de ANDERCOL para América Latina, manifiesta que en el sector de la química existe una carencia de profesionales con formación doctoral, que tengan experiencia o que realicen investigación en las áreas de interés para la compañía, lo que hace que “se limite en forma significativa la vinculación de personal altamente especializado” y que se busque en el exterior a los profesionales con el conocimiento específico requerido.

En ese sentido, la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad del Valle ofrece al sector industrial la oportunidad de vincularse a través de proyectos de investigación para ayudarlos a resolver sus necesidades y desarrollar nuevo conocimiento, actividad que a su vez le permite entender la importancia de tener personal altamente calificado en sus instalaciones.

“Algunas industrias se acercan a nuestra universidad con problemas para resolver, pero como somos una institución pública, a veces piensan que todo lo que hacemos es pagado por el Estado y eso es sólo parcialmente cierto. Hay costos adicionales en reactivos, equipos y tiempo que deben cubrirse; al no entender cabalmente esta realidad, la industria se aleja de la Universidad. Lo cierto es que hacer una investigación, especialmente aplicada a problemas específicos, es costoso” confirma Solarte, quien además es miembro del Centro de Investigación e Innovación en Bioinformática y Fotónica - CIBioFi. “En el CIBioFi tenemos acuerdos con varias empresas que se han asociado con nosotros para hacer investigación, es una de las formas en que la universidad y la industria se unen”.

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La investigación básica que generalmente realiza un doctor, tiene también su aplicación, pero a veces en periodos de tiempo muy largos, sus resultados se ven a largo plazo, mientras que la investigación aplicada quiere resolver problemas más inmediatos; sin embargo, la investigación básica es la plataforma de las aplicaciones, es ahí donde a la industria debería visionar a largo plazo, para crear los cimientos de su competitividad, pero también donde la universidad debe procurar formar a quienes resuelvan problemas que requieran aplicaciones inmediatas, y eso sólo es posible conociendo las necesidades del sector industrial y sobre la base de una investigación fuerte que sustente la docencia y la extensión, pero que no puede ser tarea exclusiva de la investigación universitaria.

En su reciente visita a la Universidad del Valle, Botín (Andercol) expuso al grupo de profesores de la Facultad y del Departamento de Química, su pensamiento estratégico para avanzar en el desarrollo tecnológico. Según él, hay que “definir claramente cuáles son esas áreas donde hay necesidades a nivel industrial y la universidad debe decidir si son temas lo suficientemente relevantes o no, para arrancar proyectos de investigación. Lo ideal es que sean proyectos en un esquema colaborativo, donde participe la empresa y la universidad; si eso se logra, podríamos visualizar que en el mediano plazo haya más incorporación o, por lo menos, más condiciones para incorporar a estudiantes con ese nivel de formación”.

Los doctores y la industria

Según datos del CNA la mayoría de las personas con formación doctoral, en Colombia, están trabajando en el sector educativo (principalmente universidades), y si bien la docencia es un motor importante en el progreso del país, son pocos los doctores que trabajan en las industrias nacionales; así mismo, el sector público adolece de doctores que ocupen cargos donde la toma de decisiones es estratégica para el progreso y la conservación.

Julián Diel Urresta, director de los Posgrados en Química de la Universidad del Valle, manifiesta que “es importante que las industrias nacionales cuenten con un departamento de investigación y desarrollo en el que vinculen a personas que hayan realizado un doctorado. No es lo mismo un profesional a un doctor, un profesional sale sabiendo de química, sabe que tiene la herramienta para realizar lo que le están pidiendo, en cambio el doctor está formado para ir más allá, para hacer innovación y ayudar a crecer la empresa con investigación, haciéndola más competitiva”.

Para iniciar procesos de desarrollo tecnológico y de nuevos productos, las compañías deben alcanzar un nivel económico que les permita hacer ese tipo de apuestas hacia futuro, que requieren de infraestructura especializada, laboratorios y personal altamente calificado. Como señala José Nayith, las empresas del país que empiezan a crecer, destinan recursos en “las áreas técnicas para hacer control de calidad, optimización de procesos, buscar eficiencia y, eventualmente, hacer investigación y desarrollo, pero cuando tienen las finanzas suficientes para hacer apuestas de más largo plazo, es cuando se empiezan a tener los laboratorios, la infraestructura especializada y contratar personal especializado para intentar llevar la compañía a otros niveles.”.

En resumen, para que en Colombia haya un progreso constante se deben tener cubiertos todos los niveles de conocimiento y producción, es importante que haya tanto mano de obra calificada como investigación, el éxito radicaría en equilibrar la fuerza de trabajo y la capacidad intelectual; es vital entonces que la industria haga investigación y que los doctores se piensen en otras áreas de desempeño distintas a la docencia, en la medida en que puedan encontrar otras ofertas laborales.

Las industrias químicas colombianas pueden tener doctores en química y biología, el sector salud y de la construcción puede emplear físicos y matemáticos, estos últimos, junto con los biólogos, bien podrían hacer parte de las instituciones tomadoras de decisiones en los sectores ambientales y de la salud; campos como la medicina y la agricultura, aunque sean diferentes, pueden emplear tanto a físicos, como matemáticos, químicos y biólogos, por poner sólo algunos ejemplos entre las ciencias naturales y exactas.

En materia de investigación y capacitación doctoral en el suroccidente colombiano, la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad del Valle goza de más de 49 años de recorrido científico del más alto nivel, y tiene las puertas abiertas para que los empresarios de la región y el país se vinculen o traigan proyectos de investigación, y empiecen a pensar en el desarrollo del país de la mano de la ciencia y la innovación.