Según la OMS el dengue es la enfermedad de transmisión por vectores con mayor crecimiento a nivel global
Publicado: 17 de Diciembre de 2015

Las Enfermedades Transmitidas por Vectores (ETV) se producen cuando un animal (vector) transmite patógenos que desarrollan y propagan enfermedades en humanos o en otros animales. Los países de clima tropical o subtropical son más propensos y la incidencia es mayor en zonas donde no se tiene acceso a agua potable o saneamiento.
En Colombia, en los últimos años, las ETV que mayor impacto han tenido sobre la población son el dengue, la malaria y el chikungunya, transmitidas por mosquitos; la leishmaniasis, transmitidas por flebótomos (conocidos como jejenes o palomillas); y la enfermedad de chagas, propagada por la picadura de triatominos (chinches conocidos popularmente como “pitos”, “chipos” o “vinchucas”). Sin embargo, muchos otros artrópodos siguen siendo un factor de riesgo para la salud, pues habitan en diversos ambientes urbanos, rurales y silvestres. Es el caso de las moscas, los simúlidos, pulgas, piojos, garrapatas y caracoles, responsables de la transmison biológica o mecánica de un número considerable de patógenos (virus, bacterias, protozoarios, helmintos y rickettsias).
Vectores
La propagación de enfermedades se debe generalmente a prácticas cotidianas como el desplazamiento humano, principalmente por medios aéreos, el transporte de mercancías y el desarrollo de actividades ilegales como el tráfico de flora y fauna, que acrecientan de manera potencial la distribución de los virus.
Actualmente, entre los vectores más conocidos en Colombia están las garrapatas, pulgas, flebótomos, moscas, mosquitos y caracoles, específicamente el gigante africano (Achatina fulica), una especie invasora que ingresó al país en 2010, proveniente del África tropical, y que se ha convertido en uno de los vectores más recientes en el país. Este gasterópodo puede alojar en su cuerpo nemátodos del género Angyostrongylus, responsables de meningoencefalitis y angiostrongilosis abdominal en humanos, por lo que se debe evitar el contacto directo con esta especie.
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Pero dadas las recientes epidemias de chikungunya y zika, quizá el vector de más interés en el territorio nacional es el mosquito o zancudo, específicamente el Aedes aegypti, pues a pesar de su tamaño tiene una gran capacidad para transmitir varias clases de virus causantes de enfermedades de gran impacto en salud pública, como el dengue (cuatro serotipos) y la fiebre amarilla, además de las ya mencionadas.
Aedes aegypti
El Aedes aegypti se distribuye en todo el territorio nacional, habita en zonas con alturas entre los 0 y los 2200 mts sobre el nivel del mar, se establece principalmente en zonas urbanas y su mayor actividad alimenticia ocurre durante el día y en las últimas horas de la tarde. Necesita del agua para depositar sus huevos, aunque las posturas tienen una gran resistencia a los periodos de sequía y pueden reactivar su proceso con la presencia de las lluvias, gracias a un proceso conocido como estado de latencia que es posible después de transcurridas entre 18 y 20 horas después de la postura.
El ciclo de vida inicia tres días después de que las hembras han ingerido sangre y ponen los huevos en lugares húmedos o con agua; en climas húmedos y cálidos, bastan 48 horas para que todo su sistema embrionario esté desarrollado.
Cuando los huevos eclosionan salen larvas que pasan por cuatro estadios de desarrollo, en un período promedio de ocho días, donde tienen forma de “culebrilla” y se mueven ágilmente en el agua. En la fase de pupa pasan dos días sin alimento hasta convertirse en el mosquito adulto que conocemos.

Representación tomada de: http://hospitalcubara.gov.co/como-prevenir-y-controlar-el-dengue/
El Doctor Ranulfo González, docente del Departamento de Biología de la Universidad del Valle, explica que la etapa de desarrollo de los mosquitos Aedes aegypti está influenciada por el ambiente. “El primer aspecto fundamental en el desarrollo de un mosquito es la temperatura (...) A medida que aumenta la temperatura, se acelera la velocidad de desarrollo hasta un momento en que sube tanto que la velocidad de desarrollo decae”; en el caso contrario, las larvas no se desarrollan.
La comida es otro factor determinante, porque el agua “debe contener fuente de energía disuelta y la alimentación de una larva depende de fitoplancton y zooplancton, lo mismo que va a depender de la presencia de algunas bacterias” precisa el docente.
Las sales que contiene el agua también pueden afectar el crecimiento de las larvas. Algunas especies de mosquitos en estado larval toleran niveles superiores de salinidad, gracias a un proceso de “osmorregulación a nivel de la parte posterior del intestino -describe González-, en lo que denominamos el recto, por donde filtran el exceso de agua”.
Pero el Aedes aegypti, no tiene la misma capacidad de tolerancia, y la alta concentración de salinidad puede afectar las paredes del intestino medio -que es donde ocurre la absorción de los nutrientes-, la sangre se vuelve muy concentrada en sales y daña las células de las larvas hasta causar la muerte por deshidratación. El otro factor que puede afectar es la presencia de materia orgánica en el ambiente acuático. Si todo sale bien durante el desarrollo larval, estas mudan a pupas, las cuales también son de vida libre en el ambiente acuático, y después de dos o tres días emerge el adulto, generalmente una hembra por cada macho.
El apareamiento ocurre unas horas después de la emergencia, después la hembra busca una fuente de sangre que le proporciona nutrientes y permita el desarrollo de los huevos en los ovarios. Después de aproximadamente tres días de la alimentación sanguínea, se ha completado el periodo de formación de los huevos y la hembra busca un lugar adecuado para su postura en un ambiente acuático (huecos de árboles, llantas, tinas, tanques, albercas etc.).
Una hembra en condiciones óptimas puede poner cerca de cien huevos por postura y alrededor de unos 700 a 1000 huevos durante su vida, que promedia los 30 días de longevidad, pero pueden llegar a vivir unos cien días en condiciones ambientales óptimas.
Unas horas después de que la hembra realiza la postura de los huevos, procura una nueva alimentación sanguínea, lo cual es condición clave para continuar con la formación de nuevos “paquetes” de huevos; generalmente una toma sanguínea, cada vez, durante el resto de sus días, sin necesidad de nuevos apareamientos con machos; estos últimos viven poco más de una semana y contrario a lo que se cree no se alimentan de sangre durante su etapa adulta, consumen néctar y savia de las plantas, principalmente, las picaduras solo las producen las hembras.
Las enfermedades y sus síntomas
El dengue (cualquiera de sus cuatro cepas), el chikungunya y el zika son transmitidos por mosquitos hembra de las especies Aedes aegypti y Aedes albopictus infectados. Estas enfermedades no cuentan hasta el momento con un medicamento específico para su cura, por lo que el tratamiento se centra en aliviar los síntomas y en reducir los mosquitos que contribuyen a la propagación.
Dengue
Los síntomas del dengue van desde una fiebre moderada a fiebre alta, acompañada de dolor de cabeza severo, dolor detrás de los ojos, sarpullidos, dolores musculares y en las articulaciones; en caso de evolucionar a dengue grave, se presenta dificultad para respirar, sangrado severo y complicaciones en los órganos. Las personas infectadas se convierten en los multiplicadores del virus al transmitirlo durante 4, 5 o hasta 12 días a los mosquitos.
Chikungunya
En el caso del chikungunya, se presenta fiebre repentina, casi siempre acompañada de dolor en las articulaciones; también, dolor muscular, náuseas, fatiga, dolor de cabeza y en algunas ocasiones erupción cutánea.
Zika
En junio del año pasado el Ministerio de Salud advirtió sobre la llegada del (nuevo) virus Zika, al territorio nacional. Hacia el 16 de octubre de 2015 se reportaron los primeros nueve casos de la enfermedad, transmitida también por el mosquito Aedes aegypti.
El zika produce síntomas en una de cada cinco personas, de 3 a 12 días después de la picadura, con presencia de fiebre moderada, erupción cutánea, cefalea, artralgias, mialgias, astenia y conjuntivitis no purulenta.
Malaria
La malaria o paludismo es causada por un parásito Plasmodium transmitido a través de la picadura de mosquitos hembra del género Anopheles.
Los mosquitos Anopheles pasan por las cuatro etapas de desarrollo (huevo, larva, pupa y adulto), tres de ellas acuáticas, en un período de 5 a 14 días que varía dependiendo de la especie y las condiciones del ambiente. La hembra infectada debe incubar el parásito por un período de 10 a 18 días, antes de poder transmitirlo a los humanos.
Los síntomas más comunes de la enfermedad son fiebre, sudoración y escalofríos, que aparecen entre 10 y 15 días después de la picadura. De los cuatro tipos de parásitos Plasmodium, el P. falciparum es el más peligroso y si no se trata a tiempo puede afectar riñones, cerebro e incluso causar la muerte.
Fiebre amarilla
Es una enfermedad vírica aguda, causada por un arbovirus del género Flavivirus que se transmite por mosquitos infectados de varias especies diferentes de Aedes, Haemagogus y Sabethes. Su nombre se debe a la ictericia o coloración amarillenta de la piel, que presentan algunos enfermos.
El virus se manifiesta en una o dos fases: la etapa aguda, que causa fiebre, mialgias con dolor de espalda intenso, cefaleas, escalofríos, pérdida de apetito y náuseas o vómitos. La etapa tóxica (cobija al 15% de los infectados), con fiebre alta, se afectan distintos sistemas orgánicos, se produce ictericia y dolor abdominal con vómitos, entre otros síntomas. Puede haber hemorragias y la función renal se deteriora.
En todos los casos se debe garantizar que la población infectada por alguna de las ETV, tenga acceso a la asistencia sanitaria.
La biología al rescate
En el territorio nacional se han adelantado varias acciones encaminadas a disminuir el número de casos de personas afectadas por alguna de estas cinco enfermedades. Según el boletín epidemiológico del Instituto Nacional de Salud (INS), se presenta una disminución de los casos reportados entre el 2014 y el 2015, a excepción del chikungunya y la malaria.
Pese a ello la Región Pacífico (Cauca, Chocó, Nariño y Valle) es la más afectada, el Valle del Cauca presenta el mayor número de casos de chikungunya, el dengue afecta de manera importante a Cali y la costa Caribe es la más afectada por el Zika.
Pero a pesar de que las secretarías de salud se realizan campañas de concientización y controles por medio de fumigación, el manejo de estos vectores con químicos insecticidas no es una salida ambientalmente adecuada.

Los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus disminuyen sus poblaciones cuando se tiene un control y manejo adecuados de desechos y de lugares donde se almacene el agua. Algunas alternativas efectivas y sencillas son:
- Poner tapas o anjeos para evitar que los zancudos lleguen a poner lo huevos en tanques de almacenamiento.
- Si se trata de espacios en exteriores, como los huecos de los árboles, se pueden tapar con arena.
- A los recipientes que contienen plantas con agua se les puede agregar un pez de la especie Poecilia reticulata, conocida comúnmente como Guppy, que se puede llegar a comer unas 120 larvas de cuarto estadio en un día, soportan bajos niveles de oxígeno y soportan incremento y disminución de la temperatura.
- En el caso de los sumideros (cajas sanitarias) se puede alterar su estructura, de tal manera que no almacenen agua; por ejemplo, agregar grava y perforaciones en el tabique con el fin de evitar espacios en que el agua que llegue al sumidero, se acumule y sirva de criadero al mosquito.
De acuerdo al profesor Ranulfo González, “el paso de las máquinas aplicadoras de insecticidas está matando no solamente al zancudo sino que está matando a otros animales, entonces hay un efecto sobre la parte ambiental”. Además, “son contaminantes, hay que administrarlos con frecuencia y las larvas pueden volverse resistentes” a los químicos.
Otras alternativas desarrolladas en laboratorios están relacionadas con la alteración genética del mosquito. Existen artrópodos, entre ellos los insectos, que están asociados a bacterias “que producen, en algunos casos, un fenómeno que se llama afeminamiento de los machos y entonces su capacidad reproductiva es nula”. Si se transfieren esas bacterias a la especie, mediante “un material manejado en condiciones de laboratorio, se pueden disminuir las poblaciones a largo plazo, porque prácticamente se está alterando su capacidad reproductiva”, señala González.
Estudiar, por ejemplo, los genes involucrados en la aceptación del virus, puede servir para conocer “cuál es el gen que repele la presencia del parásito en el interior -explica González-, y simplemente es cuestión de incorporar ese gen a poblaciones que no lo tenían”. Ese proceso se llama transgénesis y serviría para que esa población de mosquitos con nuevas características se reproduzca en condiciones naturales y a pesar de su picadura no transmitan enfermedades.
La ecología de los mosquitos transmisores de enfermedades puede ser importante, por eso no se deben erradicar completamente. Los machos podrían ser polinizadores de algunas especies de plantas, al visitar las flores en busca de néctar. Además, de acuerdo al Doctor González, “en condiciones naturales los mosquitos pueden servir como alimento de animales reguladores de otras poblaciones de especies que pueden resultar dañinas; por ejemplo, las ninfas de libélulas en criaderos naturales y muchas especies de peces, tienen como una de sus fuentes de alimentación las larvas de zancudo”.





