Facultad de Ciencias Naturales y Exactas

Slider
Lunes, 04 Septiembre 2017 11:18

Contaminación invisible, un problema que apenas emerge

Contaminate emergente

Residuos de fármacos, productos de aseo y de cuidado personal, además de derivados de la actividad industrial o agrícola, como pesticidas o plaguicidas constituyen parte de los contaminantes que se pueden encontrar en el agua de diversas fuentes hídricas y que se denominan Contaminantes Emergentes.

En el primer taller teórico-práctico realizado sobre Contaminantes Emergentes, cuyo tema fue la contaminación acuática en sistemas fluviales y estuarinos, realizado en la Universidad del Valle a finales de agosto, la oceanógrafa y doctora en Ciencias del Mar Natalia Ospina destacó la importancia de que estos compuestos sean estudiados en el medio acuático, al ser ese su destino final. Tras pasar por vertederos y basureros terminan en los ríos y finalmente en los estuarios y los mares. En el Valle del Cauca, por ejemplo, los ríos desembocan en la Bahía de Buenaventura, lo que genera una forma de contaminación.

El evento tuvo como objetivo compartir experiencias locales de investigación en el tema de los contaminantes emergentes, y discutir aspectos conceptuales y metodológicos alrededor del enfoque de las problemáticas ocasionadas por este tipo de sustancias tóxicas. Actualmente la Universidad del Valle adelanta un convenio de cooperación entre la Universidad de Potsdam, Alemania y los grupos de investigación Biología de plantas y microorganismos (BPM) y el grupo de Ecología de Estuarios y Manglares (Eco-manglares), que ha permitido fortalecer las redes científicas entre Alemania y Colombia

Contaminates taller 1024Científicos colombianos, invitados al Taller, como la investigadora Martha Cristina Bustos de la Universidad Nacional de Colombia, demuestran que a pesar de que las aguas pasen por plantas de tratamiento que deberían remover sus contaminantes no lo hacen de manera efectiva y llegan hasta  las fuentes de agua que usamos para las actividades agrícolas, recreativas e incluso para su potabilización.  Lo anterior implicaría que, por ejemplo, los medicamentos que consumimos diariamente se encuentran presentes en el agua y muchas veces logran llegar inclusive al agua para consumo.

Aunque a nivel mundial las concentraciones de estos contaminantes son bajas, y por lo tanto el riesgo que representa su consumo no es alto, es importante hacerles seguimiento, pues los contaminantes emergentes no necesitan persistir en el ambiente para causar efectos negativos y sus valores se incrementan en el medio natural a medida que aumenta su uso.

Al contaminar las fuentes hídricas se generan una serie de impactos que afectan la dinámica poblacional de cualquier especie, lo cual redundará en mayores desafíos ambientales que, exacerbados por el cambio climático, posiblemente afectarán la salud de los asentamientos humanos urbanos y rurales.

El taller, realizado en cooperación con la Universidad de Potsdam, Alemania, es una nueva oportunidad para los investigadores y la comunidad de reconocer contaminantes que aún no se habían evaluado y que están causando modificaciones en los ecosistemas. “Mientras no tengamos información el problema no existe, es un problema invisible, no se ha identificado. Lo que buscamos es empezar a generar información en el país porque lo que tenemos es muy poco debido a que los análisis son costosos, complejos y la tecnología a veces es insuficiente.” Puntualizó Martha Cristina Bustos.

Sin embargo, señaló que además de la  investigación pertinente sobre nuestro entorno, hábitos de consumo y las formas de mitigar la biodisponibilidad de estos compuestos, existen cambios que pueden contribuir a enfrentar esta problemática  como la disposición adecuada de los medicamentos tras su consumo en los Puntos Azules ubicados en distintos lugares del país, en lugar de tirarlos a la basura donde pueden filtrarse con los lixiviados y contaminar las fuentes de agua.

En http://puntoazul.com.co puede consultar la ubicación de los Puntos Azules en el país.